Artículo de Álvaro Ibáñez (Alvy), Microsiervos

 

La mayor parte de la contaminación acústica de las ciudades se debe al tráfico rodado. Y además de los peatones que pasean por las calles, también quienes están en sus viviendas o trabajan en oficinas sufren de este problema, más acuciante cuanto más cerca se está de las vías públicas. Por desgracia, las barreras acústicas que se utilizan normalmente no son a veces tan efectivas como nos gustaría y hay ciertos lugares en los que no es práctico o siquiera posible instalarlas.

OrigamiTubes

Pero se sigue investigando en diversas alternativas y nuevos modelos, algunos muy interesantes. En el Departamento de ingeniería la Universidad de Michigan, por ejemplo, trabajan en una estructura móvil a modo de barrera acústica que es mucho más efectiva que las barreras estáticas convencionales. Su secreto: es capaz de adaptarse a las “condiciones del tráfico”; más concretamente, y dependiendo del tipo de ruido, puede adoptar la forma física más eficiente para mitigar el ruido.

En los estudios que realizaron los investigadores acerca del problema observaron que la frecuencia del sonido producido por el tráfico rodado variaba entre los 500 Hz (sonidos más graves) cuando el tráfico va más lento o hay atascos y los 1.200 Hz (sonido más agudo) cuando el tráfico va más fluido y rápido. La solución era pues crear una estructura que pudiera bloquear el ruido adaptándose a las frecuencias.

La solución llegó en forma de técnica artística japonesa: el origami, que aquí conocemos como papiroflexia. La estructura básica de la barrera consiste en unos cilindros de aluminio huecos con gran capacidad para absorber la energía acústica. Forman un entramado en forma de rejilla en el que el sonido rebota hasta ser absorbido. Pero dependiendo de la distancia exacta entre tubos la barrera puede ser más o menos efectiva. Así que los tubos han de poder moverse.

El origami fue la solución: mediante un plegado especial, llamado Miura, se puede mover toda la estructura de una sola vez en las dos direcciones del plano (x e y) mediante un solo motor. Utilizar más motores no sería práctico y el hecho de que tenga un solo grado de movimiento resulta muy conveniente, tal y como puede verse en un vídeo, descrito por los propios investigadores.

OrigamiAeropuerto

La técnica del origami puede aplicarse junto a viviendas o edificios que estén cerca de una carretera. O también en otros entornos, como hicieron en el Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol hace unos años. Allí convirtieron una barrera situada junto a las pistas en una especie de “escultura dinámica”, que con más de 2 kilómetros de longitud y 18 metros de altura actuaba como bloqueo del ruido de los aviones de una zona de paseo.

Te puede interesar también:
Las claves de la vivienda ideal para la nueva generación de personas mayores

Tras probar con distintas ideas y plegados de origami se decidieron por uno que requería unos motores para elevar los paneles con la ayuda de un contrapeso. La ondulante estructura se puede desplegar desdoblándola por la mitad en menos de dos minutos y es tan grande que se puede ver desde el aire. Debido a su tamaño tuvieron que hacer una simulación del efecto del viento sobre la barrera y una vez chequeados los datos se procedió a su construcción. Ahora quienes pasean por las zonas verdes, al otro lado de la barrera, pueden disfrutar de un entorno con muchos menos ruidos.

Fotos | Universidad de Michigan | Schiphol/Architizer

Otras entradas de Microsiervos

¿Qué tiene la madera para ser tan atractiva para los edificios del futuro?
Edificios inteligentes para el futuro de Madrid
Cómo la inteligencia artificial puede ayudar a elegir una vivienda
 

Valora este post