Todos hemos oído hablar del coworking, pero, ¿qué hay del co-living? A medida que la economía colaborativa crece, compartir el espacio con desconocidos se está convirtiendo en una opción aceptable para los urbanitas. Los promotores están tomando nota y adaptándose a los tiempos que corren.

Hoy en día, los jóvenes adultos y, en particular, los millennials, buscan viviendas flexibles, alquileres asequibles y con un sentimiento de comunidad. ¿Suena familiar? Mientras que este concepto tiene llamativas similitudes con los dormitorios universitarios, la idea del co-living es un poco más compleja y no requiere de notas excelentes.

El concepto de co-living significa diferentes cosas para diferentes personas. Por lo general, significa residir en una propiedad de múltiples unidades que alberga a jóvenes adultos con ideas afines e interesados en entornos comunitarios y alquileres sin complicaciones. Además, las propiedades de co-living suelen estar renovadas y no ser nuevas. Sin embargo, cada vez hay más complejos residenciales nuevos que se construyen específicamente para responder a la demanda y popularidad de estas viviendas.

COMPARTIR ES CUIDAR

El concepto de compartir —compartir espacio y comunidad— se encuentra en el centro del concepto del co-living. En cuanto a los servicios, en los co-living son igual de importantes.

Algunos de los servicios compartidos más comunes en estas viviendas cada vez más populares y flexibles son las cocinas compartidas equipadas con electrodomésticos de alta gama, vajilla y otros artículos esenciales de cocina; instalaciones de lavandería comunes y oficinas abiertas compartidas.

Las zonas comunes suelen estar surtidas de todos los suministros necesarios, desde café a rollos de papel de cocina y mucho más. Las comunidades co-living también suelen ofrecer a los residentes —a veces denominados “miembros” de una comunidad— acceso al mantenimiento de la propiedad, a servicios de limpieza y a wifi de alta velocidad, elementos que a menudo se incluyen en el alquiler mensual.

CUANTO MÁS, MEJOR

La comodidad reina en estas viviendas modernas de moda, pero también es clave fomentar el sentido de comunidad. Muchos de los administradores de propiedades de co-living organizan comidas comunes, noches de juegos de mesa y otras actividades sociales en común para acercar a los residentes y construir un sentimiento de comunidad. Esto es lo que atrajo a Michael Crowther, de 26 años de edad, a un espacio de coliving en Hattiesburg, a dos horas en coche de la capital del estado.

“Me gustaba la idea de tener compañeros de habitación,”, dice. “Me gusta conocer gente nueva y esta propiedad me brindó la oportunidad de hacerlo.”

Aunque los compañeros de habitación pueden ser en lo primero que viene en mente al pensar en co-living, en muchos casos la gente nunca comparte su habitación con otros compañeros de piso. En el caso de Crowther, compartió el espacio con otras cuatro personas que tenían sus propios dormitorios y también querían ahorrar dinero y entablar nuevas amistades.

“El hecho de que costase poco era muy importante,” explica. “Mi alquiler incluía todo (servicios, internet de alta velocidad, etc.) y tan solo ascendía a $360 al mes”.

Esta cantidad resulta barata comparada con los grandes mercados principales, como puede ser Nueva York, donde el precio medio de un apartamento de coliving es de $1500 al mes.

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MORADAS PARA ALMAS EMPRENDEDORAS

El bajo coste es un gran incentivo para los emprendedores, ya que el precio promedio de un estudio en Manhattan es de $3700 al mes, más del doble del alquiler de un espacio co-living. De hecho, algunas de las propiedades de co-living están específicamente adaptadas a los propietarios de start-ups y a equipos de emprendedores.

Un ejemplo de ello es IvyStart, un espacio de coliving en Nueva York. Según la página web de la compañía, este espacio ofrece una vida flexible y asequible para graduados de las mejores universidades del país que ahora prueban suerte como emprendedores.

Aparte de todo esto, los alquileres flexibles son un gran aliciente. Podría pasar que un mes uno de los residentes del co-living tenga que trabajar en el extranjero y que el mes siguiente tuviese que pasar una temporada en Silicon Valley. Los horarios impredecibles de los emprendedores y los profesionales autónomos son un factor que, a menudo, tienen en cuenta las comunidades de co-living. Por ejemplo, IvyStart ofrece alquileres que pueden durar tan solo un mes o extenderse todo el tiempo que necesiten los residentes.

Leer artículo completo en inglés en Blue Print de CBRE.

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