Artículo de Nacho Palou, Microsiervos

 

Las luces, las persianas, las cerraduras o la calefacción son algunos de los aparatos domésticos que han empezado a incorporar la posibilidad de comunicarse con el teléfono móvil, una función que será cada vez más habitual en las “viviendas inteligentes” y conectadas. Entre otras ventajas esto permite el control remoto de los aparatos tanto desde el interior de la vivienda como también desde el exterior, desde cualquier parte del mundo a través de internet. También posibilita el control por voz, la gestión “inteligente” desde un ordenador central y la optimización automática de los recursos y de la energía consumida (y según el caso también producida) por la vivienda.

Bond permite manejar cualquier aparato convencional que disponga de un mando a distancia, como el aire acondicionado.
Sin embargo, todavía hoy en la mayoría de las viviendas, la mayoría de los aparatos domésticos no disponen de conectividad a internet de ningún tipo, aunque cumplen perfectamente su función y tienen por delante todavía muchos años de vida útil.

Esto no significa que deban excluirse de la gestión inteligente o remota, ni desde el teléfono móvil. Existen diversos aparatos de domótica que están diseñados precisamente para proporcionar esta característica, o al menos parte de ella, a los aparatos convencionales que ya existen en la vivienda, y sin necesidad de reemplazarlos por otros más modernos.

Uno de estos aparatos es el emisor de infrarrojos Bond. Está diseñado para servir como “puente” entre el teléfono móvil y cualquier aparato doméstico que disponga de un mando a distancia que funcione por infrarrojos o por radiofrecuencia. Por ejemplo, aparatos de aire acondicionado, chimeneas eléctricas, ventiladores de techo, ventanas y persianas motorizadas, termostatos inalámbricos, puertas de garaje, etc.

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El funcionamiento del emisor de Bond es sencillo: se coloca en cualquier enchufe de la vivienda, que esté dentro del radio de alcance del aparato que se desea controlar. Usando el mando a distancia original del aparato, el dispositivo “aprende” las señales (por infrarrojos o por radio) que controlan el aparato y cuales son sus funciones. A su vez Bond se conecta a la red WiFi doméstica para comunicarse con el teléfono móvil.

A partir de ese momento, usando el móvil y con la aplicación específica de Bond (disponible para Android y iPhone, gratuitamente) ya es posible controlar el aparato, el cual recibirá la señal de infrarrojos o de radio desde el emisor colocado en el enchufe. En cualquier momento es posible manejar el aparato desde el mando original, a la “antigua” usanza. El emisor Bond detecta cuándo sucede esto para evitar que haya “malentendidos” entre la aplicación y el mando, por ejemplo, con el botón de encendido y de apagado que suele ser el mismo.
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