Artículo de Álvaro Ibáñez (Alvy), Microsiervos

 

Si hay algo característico de los lugares en construcción son las gigantescas grúas que dominan el lugar. Muchas veces visibles desde la lejanía, dominan el escenario de las obras como directoras de orquesta. Están encargadas de supervisar y participar en buena parte de los movimientos de materiales y equipamiento. En cierto modo son la «torre de control» que desde un punto de vista privilegiado permite ver todo lo que sucede a su alrededor.

Ahora una empresa llamada IntSite busca dotar a las grúas de mayor capacidad para el trabajo en todo tipo de proyectos haciéndolas más «inteligentes» de modo que incluso funcionen de forma autónoma. Este tipo de tecnologías, que ya se utiliza en vehículos inteligentes como coches, camiones y en muchos robots especializados en las fábricas persigue que los trabajos sean más rápidos, efectivos y seguros. Para conseguirlo emplean tecnologías como la visión artificial, el aprendizaje automático (machine learning) y el aprendizaje profundo (deep learning).

Construction Site / IntSite
Parte del problema que se intenta resolver es que las grúas actuales resultan un tanto ineficientes por antiguas y por la forma en que los operarios trabajan con ellas – lo que hace que el tubo de botella de las grúas produzca la mayoría de los retrasos en muchas obras, especialmente los «megaproyectos». Además de esto está el riesgo de que sus movimientos con grandes y pesados objetos provoquen accidentes.

El sistema de IntSite utiliza cámaras para analizar las imágenes desde las alturas y distinguir de forma inteligente entre los elementos de construcción y las personas que están trabajando en la misma zona. La idea es que la combinación de hardware y software propia que han desarrollado se integre con el equipamiento ya existente; en otras palabras: no hay que reinventar la grúa, sino mejorarla añadiéndola nuevos dispositivos que simplemente se enchufan, calibran y programan antes de comenzar los trabajos.

CraneVision
Utilizando el modo autónomo se puede utilizar la grúa para mover los materiales y elementos de construcción de un lugar a otro de forma óptima –ganando así tiempo y evitando retrasos– con una optimización del 30 por ciento, según han calculado. En el futuro, explican, las obras serán lugares en los que los diferentes vehículos y objetos «hablarán unos con otros» mediante comunicaciones inalámbricas; mientras tanto, la grúa puede detectar esos objetos visualmente, aprender cómo moverlos y distinguir una excavadora de un cubo de cemento.

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De momento tras las máquinas siempre habrá un operario humano por seguridad y como elemento de supervisión, pero el modo autónomo planificará los desplazamientos óptimos y podrá realizar las operaciones con mayor precisión (aunque la persona podrá interrumpirlo si lo considera necesario o algo no va bien). Del mismo modo, si hay una persona operando la grúa, el sistema de visión artificial puede alertar con una señal sonora si observa que cualquier trabajador puede estar en peligro por las operaciones que se van a realizar.

Un futuro autónomo

En el IHMC (Instituto de Florida para la Cognición Humana y de Máquinas) también han estado desarrollando un sistema similar, aunque en este caso a menor escala; un sistema para detectar y seguir a un robot humanoide (Atlas) con un grúa mientras caminaba por el laboratorio. Lo interesante es que los algoritmos de visión artificial que se emplean en estas labores luego pueden estudiarse y adaptarse para otros proyectos, como por ejemplo para las grúas autónomas.

En China, la compañía TuSimple también ha empleado a utilizar grúas autónomas para el transporte de contenedores, que mueven los gigantescos bloques metálicos de los barcos a los camiones –también autónomos– en el puerto de Yangshan. Estas grúas cuentan con la ventaja de moverse en un entorno mucho más controlado y menos «difícil» que el de una obra, pero las mejoras que consiguen en cuanto a eficiencia respecto a los operadores humanos también son notables.

Hasta ahora IntSite ha permanecido con un perfil bajo y ha sido una empresa «un tanto misteriosa pero interesante», según los especialistas. Ganó un concurso de empresas de reciente creación (startups) y hace poco consiguió completar una ronda de financiación de la incubadora de proyectos TerraLab tras haber desarrollado durante 2017 un primer prototipo de grúa autónoma. ahora buscan alianzas con los fabricantes de grúas para integrar su tecnología y renovar todos esos equipos de modo que cada vez se pueda construir de forma más rápida y segura.

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