Ideamos las Ciudades del Futuro


Artículo de Adolfo Ramírez-Escudero, presidente de CBRE España

La película Blade Runner mostraba las ciudades del futuro como lugares decadentes, contaminados, oscuros y superpoblados. La narración de este clásico de la ciencia-ficción se situaba en Los Ángeles de 2019 y, a dos años de alcanzar esta fecha, vemos que ni nuestras calles están plagadas de coches voladores ni la mayoría de nuestras ciudades son tan distópicas como las pintaba la película.

No obstante, sí que hay ciertos retos que desafían la idea de ciudad que hemos tenido hasta la fecha. El más importante, quizá, sea el incremento de la población urbana y sus derivadas: más tráfico, más residuos y más contaminación. Según Naciones Unidas, en 2050 el 75% de la población mundial vivirá en ciudades y en España esta cifra llegará al 82%.

Pero a diferencia de en la famosa película de Ridley Scott, las nuevas tecnologías se están convirtiendo en nuestros grandes aliados para dar respuesta a los problemas (con cada vez más variables en la ecuación) que surgen de esta nueva realidad y, a su vez, están transformando las grandes urbes y la manera de gestionarlas. La innovación tecnológica permite posibilidades inimaginables hace 15 años como el control medioambiental de los edificios, aplicaciones para la gestión del tráfico en tiempo real, parkings automatizados… es lo que muchos llaman ciudades inteligentes o Smart Cities.

 

Smart city 

El término Smart City apareció por primera vez en 1992 de la mano del catedrático francés Gabriel Dupuy. Sin embargo, su uso no se popularizó hasta el año 2000, cuando IBM lo empezó a emplear de manera sistemática. Quien le dio el empujón definitivo fue el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, cuando en una cena animó al entonces CEO de Cisco a que empleara la tecnología de su empresa a hacer las ciudades más fáciles y placenteras de vivir, en definitiva más inteligentes.

Este tipo de ciudad ya no es ciencia-ficción. En todo el planeta se están desarrollando iniciativas dirigidas a mejorar las ciudades a través de la tecnología. En Singapur, en 2014, el gobierno lanzó Smart Nation, un proyecto destinado a integrar sus infraestructuras digitales, físicas y de datos. Se trata de un plan muy ambicioso que afecta al transporte, al sistema sanitario o los hogares, entre otros, y que tiene por objetivo convertir al país en la primera Nación Inteligente (Smart Nation).

<<En España, ciudades como Santander o Barcelona ya han puesto en marcha planes de eficiencia a través de la tecnología>>

La capital cántabra se ha convertido en un caso de éxito internacional gracias a la implantación de 12.000 sensores fijos y móviles que permiten a las autoridades saber en tiempo real la situación del tráfico, cómo de llenas están las papeleras, cuándo en necesario regar los parques públicos o dónde hay plazas de aparcamiento libres.

Por su parte, Barcelona trabaja desde hace años en un sistema operativo que hace posible recopilar y analizar los datos de los diferentes servicios de la ciudad para ganar eficiencia y eficacia en la gestión urbana. El sistema permitirá integrar todos los sistemas de información municipal actuales (licencias, padrón, información tributaria, entre otros) con los sistemas de gestión de servicios (movilidad, ruido, emergencias) y el de las empresas suministradoras (agua, energía, gas).

Con el desarrollo de los dispositivos y del análisis del big data, la idea de ciudad inteligente capaz de adaptarse en tiempo real a las necesidades de sus habitantes está cada vez más cerca. Las herramientas existen, ahora el principal reto es el de saber integrarlas y coordinarlas. También saber digerir la ingente cantidad de datos para tomar las decisiones correctas y con la agilidad requerida.

Todo esto está teniendo un impacto claro en el sector inmobiliario y en quienes trabajamos en él. Por un lado, es imperativo que nos adaptemos con cada vez mayor rapidez a las disrupciones. Por otro, nos obliga a tener una visión holística que integre múltiples elementos interconectados. Las ciudades -igual que el sector inmobiliario- ya no pueden analizarse de forma aislada, sino como un todo, en el que interaccionan un número ingente de variables complejas.

<<En CBRE llevamos años trabajando en proyectos relacionados con Smart Cities. En Estados Unidos contamos con un equipo centrado en el diseño de data centers con el objetivo de convertirlos en el corazón de las ciudades inteligentes.>>

Su aproximación es la de integrar en un solo punto todos los recursos que satisfacen las necesidades de las ciudades, que van desde la tecnología de los edificios inteligentes a analíticas laborales. CBRE también está creando alianzas estratégicas con firmas que cuentan con conocimientos necesarios en otras áreas fundamentales para el desarrollo de las Smart Cities, como por ejemplo la gestión de flujos de tráfico. En España también estamos apostando por la innovación y la tecnología. Una buena muestra son nuestras oficinas de Madrid, Barcelona y Valencia -que cuentan con importantes avances en materia de Internet de las Cosas- así como otros productos y servicios pioneros en el mercado que quedan reflejados en este número de Tendencias.

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Muchos pueden preguntarse por qué una firma inmobiliaria como la nuestra debería ocupar un papel tan relevante en el desarrollo de una Smart City, un terreno generalmente cedido a las tecnológicas. El motivo es muy sencillo: mucha de la información esencial para una ciudad y su operativa es generada por activos inmobiliarios. Desde parkings inteligentes a almacenes urbanos para entregas en menos de 3 horas, pasando por oficinas verdes hasta, incluso, los centros de datos físicos. La variable inmobiliaria forma, por tanto, parte de la esencia de una Smart City. Así, una firma como CBRE puede ser el hilo invisible que hilvane todas las posibles soluciones para crear ciudades más vivibles, más agradables y más eficientes.

Si miramos aún más allá, parece que la tendencia se mueve de la Smart City a la Engaged City. Es decir, además de dotar de tecnología a las ciudades y de integrar las distintas plataformas de medición y gestión, hace falta involucrar y empoderar a los ciudadanos que viven en ellas. En los últimos tiempos, hemos visto cómo hemos pasado del concepto de individuo al de red de personas interconectadas que pueden colaborar para alcanzar sus propios intereses. El ejemplo más claro lo tenemos en el auge de la economía colaborativa.

 

Convertir a CBRE en líder indiscutible de la ciudad 

Todo apunta a que la fórmula del éxito de las ciudades del mañana estará compuesta por la combinación de tecnología, personas e inmobiliario. Nuestro sector juega un papel crucial en el diseño, adaptación y configuración de las ciudades y CBRE, como líder del sector en el mundo, quiere continuar como un actor determinante en el desarrollo de las grandes urbes del futuro en todo el planeta. Tal es así, que hemos creado una iniciativa estratégica llamada Ten Cities que busca consolidar nuestro liderazgo en 10 de las principales capitales europeas, entre las que se encuentra Madrid. Para ello, se nos ha planteado el reto de crear un plan estratégico a tres años que convierta a CBRE en el líder indiscutible de la ciudad. Estamos capacitados para ello, y nuestra experiencia nos permite crear valor y generar ventajas competitivas para todas las partes interesadas: los ocupantes, los propietarios, las empresas, los empleados, los inversores, las administraciones públicas, las marcas de retail

Como decía, las ciudades -igual que el sector inmobiliario– ya no pueden analizarse de forma aislada. En este sentido, solo una firma global, innovadora y con un abanico de servicios verdaderamente integrados que cubren todo el espectro inmobiliario como CBRE puede aportar una visión completa del mercado y participar en el desarrollo de las ciudades del mañana.

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