Innovar o morir

VICEPRESIDENTE / CBRE ESPAÑA

Los principios elementales del progreso empresarial no son solo mecanismos de supervivencia sino procesos evolutivos que han permitido dotar a las corporaciones de mecanismos de adaptación inteligentes a un entorno cada vez más exigente. Una de estos mecanismos es la innovación, algo que aunque pueda llegar a parecer un cliché por el uso extensivo que se le da a esta palabra en los últimos tiempos, es clave para cualquier organización hoy en día.

Sería un gran error pensar que la innovación es simplemente una metamorfosis tecnológica. De la misma manera que un deportista no puede condicionar sus éxitos exclusivamente a su raqueta, zapatillas u otra herramienta, las corporaciones no pueden confiar en que la innovación tecnológica será su santo grial. La innovación es mucho más que tecnología, fármaco milagroso, diseño o descubrimiento singular. Es la esencia que -de estar presente en el ADN de una compañía- se transforma en enemigo de la complacencia.

Y es que la innovación es también transformar, adaptar o depurar los procesos internos de una compañía, así como los servicios prestados a los distintos stakeholders. Estamos refiriéndonos a todas esas rutinas minúsculas que no han visto cambio en años y que, introduciendo pequeñas mejoras, acortan los procesos tradicionales a la mitad o eliminan la burocracia para representar mejor a los interesados. Se trata de luchar contra el “es que esto siempre se ha hecho así” con voluntad de reflexión y su posterior transformación.

La innovación como cultura supone estar en continuo movimiento, alerta de no pararnos y caernos como haríamos de una bicicleta. En términos empresariales, evita que nos adelanten o superen nuestros competidores. No deja de ser una disciplina que se cultiva y entrena para asegurar que se está en plena forma. Tenemos ejemplos cercanos de multinacionales como Bosch que requiere a sus empleados que dediquen un 10% de su tiempo a la innovación e I+D. También otras empresas tecnológicas muy conocidas como Google que han hecho de su cultura empresarial un hervidero de ideas y progreso, o que generan entornos para fomentar y auspiciar la creatividad empresarial.

Hablamos de compañías cuyo objetivo es el de liderar constantemente, ser las más pioneras. Son casi siempre conseguidores en vez de seguidores, marcando tendencias en sus industrias, buscando cómo diferenciarse cualitativamente y no solo sobrevivir. Empresas como Sony, Ericsson o BlackBerry, que se han visto a lo largo de los años obligadas a transformarse o morir y han tenido que cambiar su rumbo original por otro más viable. Como decía el ejecutivo americano Jack Welch, “cambia antes de que te obliguen a hacerlo.”

Escaparates tecnológicos

Pero, ¿qué es la innovación en el sector inmobiliario? A esta pregunta se me ocurren varias respuestas que van desde cómo se presenta la información en los portales inmobiliarios a cómo se venderán los activos en un futuro de forma digital, pasando por la ya existente realidad aumentada y 3D que trasforman la experiencia de comprar y/o alquilar en un proceso de alto impacto emocional. Soluciones como Airbnb o Homeaway no son lo único que cabe esperar como innovación en nuestro sector. En los sectores no residenciales se ha visto una clara evolución hacia la experiencia del ocupante. Claramente podemos esperar que los smartphones, tablets y demás dispositivos se conviertan en escaparates dinámicos inmobiliarios y en los principales proveedores de Big Data inmobiliario.

En los próximos años veremos avances significativos en cuestión de espacios colaborativos o incluso podríamos llegar a conocer la creación de un UBER inmobiliario. Es una realidad que estos espacios ya se están configurando y se presentarán en los escaparates digitales como una solución flexible y eficiente para usuarios y propietarios. De hecho, ya existen oficinas en las que los usuarios cuando llegan al edificio tienen planos virtuales de los espacios disponibles, de la misma manera que los parkings gestionan de forma inteligente la optimización de su explotación. Visitar un espacio de oficina o centro comercial se puede realizar hoy en día mediante dispositivos de realidad aumentada o 3D ofreciendo a sus usuarios una experiencia virtual novedosa. Esta tecnología permitirá a los clientes visualizar sus espacios terminados antes de empezar y modificarlos a su gusto en la pantalla de su tablet.

«El comercio electrónico aumenta; las marcas están readaptando su modelo de negocio»

En el caso de las oficinas, la tendencia se dirige a contribuir a la reducción del absentismo laboral y a incrementar la productividad. La configuración de espacios o la selección de mobiliarios y dispositivos tecnológicos que facilitan estas soluciones, son algunas de las herramientas a disposición de las fórmulas de gestión más disruptivas. Cabe incluso pensar que muchas empresas permitirán que sus empleados desempeñen sus funciones desde sus casas, con los evidentes y consiguientes ahorros y mejoras que esto supone.

Los inmobiliarios más pioneros en el sector Retail están explorando el “figital” o integración del espacio comercial físico y escaparate digital. La tendencia se dirige a cómo replicar los centros comerciales en espacios digitales donde no solo retener a su público cautivo, sino aumentar su área de influencia digital. Sabemos que el comercio electrónico aumenta y que las marcas están readaptando su modelo de negocio para ofrecer la recogida de producto adquirido online en los centros comerciales.

Por otro lado, en los próximos años continuará desarrollándose el análisis de la ingente cantidad de datos que se generan por los usuarios que visitan portales inmobiliarios o espacios comerciales virtuales. Se trata de la revolución del Big Data. Estos datos permitirán diagnosticar mejor las tendencias de consumo y las preferencias del usuario. Esto se traduce en una mejor adaptación de la oferta a la demanda, y en la creación de acciones comerciales en tiempo real para una mayor efectividad. Servicios históricamente tradicionales y con pocos ángulos de desarrollo como los de valoración, estudios de mercado o gestión de activos utilizarán en 2016 herramientas de análisis dinámico que nos permitirán representar gráficamente vía “Dashboards” nuestros productos de una manera que hasta la fecha solo la industria financiera había podido hacer.

No nos podemos olvidar de los “Wearables”, que llevados al terreno profesional, aportarán datos en los centros de trabajo sobre sus trabajadores y sus tareas para aumentar la eficiencia y gestión humana. En el terreno de la logística, permitirán optimizar la gestión del stock, sobre todo debido a la distribución de producto vía drones o con camiones sin conductores.

Apuesta por la innovación

En el residencial sabemos de la domótica desde hace tiempo y sus sistemas inteligentes de automatización y gestión energética. Estas casas inteligentes estarán desarrolladas cada vez más por una arquitectura inteligente y buscarán integrar el mundo digital con el físico de forma más armónica. Los principales proveedores de electrodomésticos continuarán orientando sus nuevos desarrollos -como hace Samsung con su Smart Home- hacia gamas de productos que se podrán gestionar en remoto.

En definitiva. La innovación puede llegar a parecer un cliché empresarial por el extensivo uso que se le da en los mensajes corporativos. No lo es. Es un ingrediente primario en la fórmula de éxito empresarial. Es la clave para ser más fuerte y, por tanto, sobrevivir a la selección natural con la que solo perdurarán las compañías más ágiles y flexibles.

«Podemos esperar que los dispositivos móviles se conviertan en los principales proveedores de ‘Big Data’ inmobiliario»

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