Artículo de Nacho Palou, Microsiervos

 

Construcciones más baratas, flexibles y completadas en menor tiempo. Son algunas de las ventajas que ofrece el sistema desarrollado por investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) para imprimir en 3D estructuras de edificios.

Aunque la aplicación del la técnica de la impresión 3D para construcciones no es del todo nueva, el sistema del MIT automatiza el proceso casi en su totalidad. La impresión 3D permite construir o fabricar objetos sólidos mediante la superposición de capas de material, en este caso hormigón. Un brazo robot que realiza movimientos circulares va depositando los materiales empleados en la construcción, y procedentes de varios depósitos acoplados. Aunque el brazo robot principal es de grandes dimensiones, el extrusor o cabezal de impresión en uno de sus extremos realiza movimientos de gran precisión para depositar el material en su lugar.

El extrusor es intercambiable, dependiendo del material a aplicar, desde el hormigueado hasta la espuma aislante y los recubrimientos y pinturas exteriores. Adicionalmente, puede montar un taladro o fresadora para hacer de conductor y otros acabados en las paredes.

La impresión 3D facilita y abarata la construcción de edificios

Igual que sucede en otros casos e industrias, la aplicación de la técnica de construcción por impresión 3D permite o facilita el diseño de nuevas formas, y simplifica la personalización de las estructuras que, de otro modo, suponen una complejidad y unos costes adicionales. La construcción completada por el prototipo del MIT, realiza con la espuma que sirve como molde para el hormigón, permitió la construcción de una vivienda circular de 12 metros de diámetro y 3,6 metros de altura en apenas 14 horas.

El sistema está diseñado para funcionar de forma autónoma. Desplazarse hasta el lugar de construcción, cargar o recargar los materiales e imprimir la vivienda en el lugar exacto y con las características más adecuadas, dependiendo de dónde está situada y de su orientación. “Por ejemplo, la construcción puede tener paredes más gruesas y con más material aislante en su cara norte en los climas fríos, paredes que se estrechan de abajo hacia arriba a medida que disminuyen sus requerimientos de carga, o curvas que ayudan a la estructura a resistir los vientos”, explican los investigadores.

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Esta capacidad autónoma permitiría enviar la “impresora 3D móvil” a lugares remotos o a regiones en desarrollo o afectadas por una catástrofe natural para proporcionar refugio en cuestión de horas. La Luna, Marte o la Antártida son también posibles destinos para esta plataforma de construcción digital (DCP).

“No se trata simplemente de una impresora 3D, sino que representa una nueva forma de pensar y de plantear un nuevo tipo de arquitectura que abre numerosas posibilidades incluso más allá de nuestro planeta”, dicen los investigadores.

Fotos | Steven Keating, Julian Leland, Levi Cai, y Neri Oxman / Mediated Matter Group / MIT

 

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