Las energías renovables están en auge.

Según el informe “International Energy Outlook 2016”, de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, las renovables son las fuentes de energía que crecen más rápido a un ritmo global del 2,6% anual. A ese ritmo, se espera que supongan el 29% de la demanda total de energía del planeta en 2040, subiendo desde el 22% que suponían en 2012.

Las energías renovables como el viento, la energía solar y la hidroeléctrica prometen ser energías más limpias y más benévolas con el medio ambiente.

En comparación con fuentes de energía procedentes de restos fósiles como el carbón o el petróleo, las fuentes renovables como el viento, la energía solar o la hidroeléctrica prometen ser energías más limpias y más benévolas con el medio ambiente, reduciendo el impacto que supone tanto la extracción como la generación de la energía.

Sin embargo, un bajo impacto no significa que no exista impacto. Las presas que se construyen para extraer la energía hidroeléctrica pueden inundad vastas extensiones de terreno, desplazando en el proceso a las personas y a la fauna local. Las instalaciones de paneles solares pueden, a su vez, convertir el entorno en menos habitable para los residentes. Las turbinas eólicas pueden ser una amenaza para pájaros y otras especies de aves, y también tienen oposición por aspectos estéticos.

Afortunadamente, la elección cuidadosa de los emplazamientos puede minimizar esos impactos. En un artículo académico presentado en la Conferencia Internacional sobre Ciencia y Tecnología Ambientales, en 2014, el profesor Ewa Klugmann-Radziemska de la Universidad Tecnológica de Gdańsk (Polonia), señaló que siendo conscientes de los patrones de migración de las aves se podrían minimizar las muertes de aves debido a los parques eólicos. Asimismo, observó que debido a los impactos potenciales de los campos solares a gran escala en sus ecosisemas, quizás sería más adecuado considerar “ubicaciones de baja calidad, como tierras mineras abandonadas o corredores de transporte y transmisión existentes“.

Es importante tener en mente que, mientras las fuentes de energías renovables no están libres de impacto medioambiental, dicho impacto es en muchos casos mucho menos significativo que los que son consecuencia de las fuentes de energía convencionales. Por ejemplo, de acuerdo con las conclusiones del doctor Klugmann-Radziemska, aun teniendo en cuenta los peligros que las turbinas eólicas presentan para las aves, las instalaciones que emplean combustibles fósiles son aproximadamente 17 veces más perjudiciales para esos animales, en gran medida debido a su contribución al cambio climático.

Vista aérea de una planta solar en Baviera, Alemania

Otra vertiente de quejas tiene más que ver con las cuestiones estéticas. En los Estados Unidos, las granjas solares a gran escala, desde Vermont a Carolina del Norte y hasta Dakota del Sur se han encontrado con la resistencia de los residentes de la zona, que elevan quejas en el sentido de que, entre otras cosas, estas instalaciones pueden devaluar el valor de las tierras. Cape Cod, en Massachusetts, es una de las zonas con más conflictos por las energías renovables, y sus instalaciones. Allí, el desacuerdo sobre la colocación de 130 turbinas eólicas en el litoral se extiende por más de una década, con los residentes exigiendo que, además de los impactos medioambientales, el proyecto puede dañar el paisaje de la zona.

La presa Hoover acogió en 2015 más de 720.000 visitas guiadas.

De todas maneras, no todo el mundo considera una molestia las energías renovables. al contrario, algunas son objeto de fascinación, y atracciones turísticas, de hecho. Por ejemplo, el año pasado más de 720.000 personas pagaron su entrada para un tour por el projecto de energías renovables más famoso de la historia de los Estados Unidos: la presa Hoover, en Nevada.

Los parques eólicos en North Palm Springs (en la foto) y otros lugares alrededor de los Estados Unidos se han convertido en lugares turísticos muy populares.

Los desarrollos más recientes están demostrando ser atractivos, también. Por ejemplo, según un artículo de Joanna Foster escrito en 2013 en Think Progress, las granjas eólicas a lo largo y ancho de todo el país estaban atrayendo autobuses de visitantes. Las instalaciones en la región de los Grandes Lagos, en Michigan, North Palm Springs (California) y Atlantic City, en Nueva York son destinos predilectos para muchos turistas.

Incluso las vilipendiadas granjas eólicas de Cape Cod han tenido apoyos, con la compañía de ferry local “Hy-line Cruises” anunciando sus planes para organizar excusriones por la zona de las turbinas una vez que estén instaladas.

Como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga.

En Blueprint | Renewable Energy Makes Its Mark

Valora este post