Una vivienda sostenible es mucho más que una vivienda que ahorra energía. Por un lado, produce ahorros importantes pero, sobre todo, supone un elemento diferenciador y de garantía para los promotores en un momento en el que la conciencia ambiental cobra más y más importancia.

 

BREEAM. MÁS ALLÁ DE LA NORMA

Se han desarrollado diferentes normativas a nivel nacional y europeo para mejorar la eficiencia y calidades de los hogares, como la etiqueta energética necesaria para comercializar viviendas, obligatoria desde 2013. Sin embargo, se debe dar un paso más allá y construir, a través de la gestión inteligente de la Energía y Sostenibilidad, un valor verdaderamente diferencial para los promotores y propietarios.

 “La excelencia energética y la vivienda deben ser dos caras de la misma moneda. Se pueden seguir los estándares y conseguir una vivienda correcta. Pero también se puede ir un paso más allá gracias a certificaciones como BREEAM y ofrecer un hogar 100% sostenible y diferencial”, afirma Luis Cabrera, responsable de Energía y Sostenibilidad

Para conseguirlo, son clave certificaciones como BREEAM, primer certificado mundial con más de 20 años en el mercado y más de 541.000 edificios certificados en 77 países. Una certificación BREEAM Vivienda es mucho más que energía y mucho más que un edificio sostenible. Habla de salud, de bienestar, de innovación y tecnología. Habla de crear hogares basados en el bienestar, hogares en los que las personas desean estar.

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¿QUÉ MIDE BREEAM Y QUÉ BENEFICIOS APORTA?

BREEAM analiza aspectos como la energía, el transporte, el agua, los materiales, la gestión, los residuos, el uso del suelo y la ecología, la contaminación y la innovación. Se trata de un proyecto que abarca todo el ciclo de vida del edificio, desde el anteproyecto hasta la ocupación.

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Según un estudio realizado por el Green Building Council en 2013, los precios de venta de los inmuebles que van más allá de la norma se incrementan en torno a un 30% en comparación con los edificios que cumplen con la normativa convencional.

Sin embargo, no solamente beneficia a los promotores, también ofrece ventajas para los constructores (menores costes de construcción, mejor retorno de la inversión, aumento del valor de mercado, ventas más rápidas), y para los inquilinos o nuevos propietarios: mejora de la salud y del bienestar, reducción de la factura energética y menores costes de mantenimiento. De hecho, se estima que la diferencia de gasto entre un inmueble con una calificación G y otro con una A puede suponer 2.300€ al año.

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Los expertos afirman que algunas promotoras ya están avanzando en este sentido. “El diseño de las promociones residenciales ya está incorporando el concepto de salud y bienestar. En el futuro, asistiremos a la transformación de la experiencia de los residentes en estos espacios”, afirma Samuel Población, director nacional de Residencial y Suelo de CBRE.

 

Los beneficios de una vivienda sostenible
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