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La frase “tengo que echar gasolina” puede tener los días contados.

Hace años que se habla sobre la proliferación de los vehículos eléctricos, pero el futuro de la industria automovilística ya no es una mera utopía. Vistos los recientes anuncios de grandes fabricantes acerca de reducir el número de modelos de gasolina y aumentar las opciones de vehículos eléctricos, parece que el futuro del sector ya ha llegado.

Ya son varias las empresas automovilísticas que han afirmado que, durante los próximos años, introducirán más vehículos eléctricos en sus líneas de producción.  

Según el reciente informe From Gas to Grid del Rocky Mountain Institute (el RMI, una organización sin ánimo de lucro que busca cambiar el uso de la energía a nivel mundial), los factores que están bloqueando el aumento de vehículos eléctricos son su alto precio de compra, la escasez de modelos, su poca autonomía y la falta de puntos de recarga públicos. No obstante, y según los recientes anuncios, algunos de esos obstáculos ya se están abordando:

  • Ford añadirá 13 modelos eléctricos a su catálogo durante los próximos años, para lo cual invertirá unos 3,6 mil millones de euros.
  • Volkswagen pretende presentar más de 30 vehículos de este tipo durante la próxima década.
  • Todos los automóviles lanzados por Volvo a partir de 2019 serán eléctricos.
  • BMW prevé que esta clase de coche suponga entre el 15 y el 25% de las ventas totales para 2025.
  • El CEO de Porsche, Oliver Blume, pronostica que, para 2023, la mitad de la producción de la marca estará constituida por vehículos eléctricos.

Las infraestructuras de recarga necesarias para respaldar el crecimiento de los vehículos eléctricos ya se están poniendo en marcha y no dejan de aumentar día tras día.

Con decenas de modelos más entre los que elegir, una autonomía mejorada y un precio más asequible, tan solo queda un obstáculo: las infraestructuras públicas de recarga.

En Estados Unidos empresas como ChargePoint, que diseña y desarrolla infraestructuras y tecnología de recarga de vehículos eléctricos, encabezan la transición; los ayuntamientos, por su parte, intentan dilucidar cómo incorporar las estaciones de recarga a la infraestructura existente de las ciudades

 «Se trata de un proceso muy fácil para el ciudadano, porque la recarga, a diferencia de echar gasolina, puede realizarse mientras se trabaja, mientras se está en casa o sobre la marcha. Solo ChargePoint cuenta con más de 41.000 puntos de recarga compatibles con todos los vehículos eléctricos disponibles hoy en el mercado». apunta Darryll Harrison, director de comunicación internacional de ChargePoint. 

Si bien ChargePoint es el creador de esos 41.000 puntos de recarga, su modelo es que cada consumidor acabe comprando su estación (un particular para uso privado, un comerciante para su aparcamiento, una empresa para sus empleados, etc.) y que por tanto sean de propiedad individual.

Al instalar puntos de recarga, los comercios atraen a nuevos clientes y crean un flujo estable de ingresos procedente de clientes fieles con alto poder adquisitivo.

A medida que las cifras en Estados Unidos aumentan de forma generalizada (las ventas de vehículos eléctricos se han incrementado en un 45 por ciento entre julio de 2016 y julio de 2017), las estaciones de recarga cobran mayor importancia. Y teniendo en cuenta la posible prohibición sobre las ventas de vehículos nuevos de gasolina y diésel, las gasolineras quizá pasen a ser cosa del pasado.

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¿QUÉ OCURRE EN EUROPA?

Francia y Reino Unido prohibirán la venta de nuevos vehículos de gasolina y diésel para 2040. La prohibición propuesta por Noruega entrará en vigor antes de 2025. España aún no ha anunciado planes al respecto y, según muchos especialistas, llegamos tarde. En cualquier caso, algunos Ayuntamientos sí han comenzado a mover ficha.

Madrid, por ejemplo, se ha convertido en la primera ciudad española en restringir el tráfico por contaminación y Barcelona ya ha comunicado que los coches con más de 20 años no podrán circular por la ciudad a partir de 2019.

Y mientras esta ola de energía limpia alcanza a la industria del automóvil, hay otro movimiento que está cobrando fuerza: las casas con batería.

 

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