Artículo de Álvaro Ibáñez (Alvy), Microsiervos

 

Mantener la vivienda fresca en verano es tan importante como mantenerla caliente en invierno, especialmente en lugares donde el sol aprieta y los días de los veranos son largos. Pero enfriar requiere energía, que no es precisamente barata, y en algunos lugares el aire acondicionado ni siquiera es una opción. Para solucionar este problema de forma eficiente unos ingenieros de la Universidad de Columbia han inventado un nuevo polímero que mantiene fríos los edificios, con la ventaja de que aplicarlo es tan fácil como dar una mano de pintura.

El nuevo material puede describirse como «un blanco más blanco» aunque su aspecto es originalmente transparente. Refleja la radiación solar y que puede fabricarse y aplicarse más o menos como las pinturas convencionales. El método se basa en el llamado enfriamiento por irradiación pasiva diurna (PDRC en inglés), haciendo referencia a que el calor que se acumula durante las horas de sol se disipa de nuevo en el medio ambiente, con el efecto de que mantiene frescos los edificios.

polimero-PDRC1
Técnicamente, la cosa no es tan sencilla como parece: el nombre químico del compuesto es «vinilideno fluorido-co-hexafluoropropeno» y tiene la característica de ser «jerárquicamente poroso». Las capas del polímero tienen un estructura de burbujas con huecos minúsculos a escala nanométrica que quedan rellenos de aire, produciendo un efecto de aislamiento. Entonces actúan como si fueran muchas capas superpuestas. El hecho de que la luz solar tenga que atravesar esas capas una por una y que esas minúsculas burbujas tengan una gran reflectancia individual (la capacidad de reflejar la luz al ~96%) en las longitudes de onda adecuadas –las que transmiten el calor– hacen que sea muy efectivo.

El polímero es originalmente transparente y al calentarse se vuelve blanco, pero sin necesidad de pigmentos específicos. Pese a todo sus inventores dicen que han experimentado con pigmentos de diversos colores porque eso «es cuestión de gustos», aunque se pierde algo de eficiencia respecto al blanco. Los pigmentos normales de la pintura blanca convencional –la que tradicionalmente se utiliza en las casas para «reflejar el calor»– no son muy eficientes: absorben ciertas frecuencias ultravioletas y no reflejan ciertas longitudes de onda. En otras palabras: la pintura blanca funciona, pero es menos eficiente. Pero al menos sirve de punto de comparación para calcular la eficiencia de nuevos materiales.

Te puede interesar también:
Madrid desde el cielo

polimero-PDRC2
Según los cálculos que han realizado los ingenieros de Columbia las viviendas en las que se ha aplicado el pigmento pueden reducir su temperatura hasta unos 6˚C en climas áridos y soleados como los del desierto de Arizona (Estados Unidos) y hasta unos 3˚C en climas tropicales y nublados, como los de Bangladesh (India). Una de las ventajas es que el compuesto funciona con solo aplicar el polímero las superficies de la vivienda; no requiere materiales ni aislamientos extra.

Otros aspecto que se han tenido en cuenta en el desarrollo del polímero es que sea fácil de fabricar, reciclable, sostenible y que funcione a diversas temperaturas y sobre cualquier superficie ya existente. El resultado tal y como explican en un vídeo es una forma sencilla y barata de conservar el frío sin tener que encender el aire acondicionado.

.

Valora este post