¿Qué impulsa la resiliencia urbana?


Las ciudades están expuestas a riesgos de diversa índole, desde los más leves como una huelga de transportes, interrupciones puntuales en el suministro eléctrico o averías de algún tipo, hasta las más graves, como un desastre natural. En ese contexto, la resiliencia urbana indica el grado de preparación de una ciudad para sobreponerse a los efectos adversos de dichos eventos.

Podemos imaginar una ciudad como un sistema complejo constituido por una serie de sistemas menores, más especializados. Es como el cuerpo humano, que está formado por diferentes sistemas y órganos. La clave para que la ciudad no deje de funcionar por completo ante una eventualidad, y que además se recupere con rapidez, está en su preparación para hacer frente al impacto de todos esos riesgos esperables.

En el caso de las ciudades grandes, su propia mano de obra, sus recursos y las mejores relaciones con los gobiernos hacen más sencilla la recuperación; en el caso de las localidades pequeñas, la necesidad de ayuda externa es mayor, lo que les obliga a recurrir y confiar más en su creatividad y en sus recursos para superar las crisis.

Para ayudar a las ciudades a desarrollar soluciones a estos riesgos, la Organización de las Naciones Unidas creó el programa CRPP (City Resilience Profiling Programme) para fortalecer la resiliencia urbana como elemento clave que asegure que todas aquellas intervenciones que se lleven a cabo en tiempos de crisis son efectivas y ayudarán a su posterior desarrollo sostenible.

Con todo, existen ejemplos de recuperación ágil de ciudades que sufrieron fuertes crisis, tanto de tipo económico, como de desastre natural.

El caso de Liverpool, Inglaterra

Mucho antes que Los Beatles, en pleno siglo XIX, Liverpool ya era una ciudad icónica, la segunda en importancia en el Imperio Británico y un puerto con mucho tráfico de mercancías hacia Asia, África y América.

Durante las décadas de 1840 y 1850, la hambruna empujó a miles de irlandeses a la emigración a América, y Liverpool fue el primer puerto para tal fin. Muchos de los irlandeses que llegaban a la ciudad se establecían para trabajar en los muelles y las industrias relacionadas. La diversidad étnica de Liverpool se debe, en su mayor parte, al comercio mundial (incluyendo al mercado de esclavos), que trajo a la ciudad comunidades de origen africano y chino.

Como conviene a una gran ciudad comercial, Liverpool desarrolló un rico patrimonio arquitectónico

Liverpool desarrolló un rico patrimonio arquitectónico que se puede apreciar con las Tres Gracias, los tres edificios más grandes del puerto: el Royal Liver, el Cunard y el Port of Liverpool, construidos como símbolos visibles del prestigio internacional de la ciudad. La prosperidad era tal que se planteó la construcción de una catedral que pudiera rivalizar con la Basílica de San Pedro, pero el diseño de Sir Edwards Lutyens solo pudo ver terminados en la década de 1940 la cripta y el tesoro.

Las tres gracias Liverpool

El declive económico comenzó en la década de 1940, aproximadamente, cuando Los Beatles comenzaron a ser conocidos y a transformar la cultura local para siempre. El puerto de Liverpool sufrió un duro varapalo por el cambio en el comercio, que pasó a ser principalmente entre Gran Bretaña y Europa. Los puertos del este de Inglaterra florecieron, mientras que los del oeste fueron decayendo paulatinamente.

Como consecuencia, se perdieron miles de empleos. Liverpool tocó fondo a mediados de la década de 1980, cuando el paro alcanzó el 25%. Si a todo esto unimos que la economía del Reino Unido viraba hacia el sector servicios, destruyendo la industria que absorbió parte de los desempleados de los muelles, y que además dominaban la política del socialismo militante y las protestas callejeras… Liverpool se convirtió en una ciudad decadente, pobre y con un alto índice de delincuencia.

La recuperación de la ciudad en pocas décadas fue posible gracias a la reactivación de la economía local. En el Reino Unido, los grandes centros comerciales fuera de la ciudad están muy restringidos, algo que forzaba, en cierta medida, la aparición del comercio local y minorista, contribuyendo así a la regeneración urbana.

Fomentar y revitalizar la industria turística fue también clave para esa regeneración, que comenzó, con ayudas gubernamentales, por el Garden Festival en 1986. La política sufrió cambios y se inició una nueva época más moderada por parte de los Laboristas. También aumentó la población estudiantil a partir de la creación de la Universidad John Moore en 1992. Y el aeropuerto de Liverpool (renombrado como Aeropuerto John Lennon de Liverpool en 2001) creció más que ningún otro en Europa entre 1997 y 2007.

Canning Dock, the Port of Liverpool - England

En 1998, los demócratas liberales tomaron el control y lanzaron una iniciativa para convertir el centro de la ciudad en una zona comercial de primera categoría. Un grupo de inversores (Grovesnor Group) invirtió 1.000 millones de libras esterlinas para la construcción de un centro comercial, inaugurado en 2008, año en que Liverpool fue nombrada Ciudad Europea de la Cultura.

En la actualidad, el paro en Liverpool es del 6% y la ciudad se ha reconvertido en un destino turístico y de ocio de primer nivel.

El caso de Nueva Orleans, Estados Unidos

Otro ejemplo de ciudad con una historia rica y llena de vida y cultura por cada esquina es Nueva Orleans. Fue el puerto más importante de la Norteamérica sureña y de él salía la mayoría del algodón que se producía con destino a Europa y a Nueva Inglaterra.

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Es una ciudad que mantiene la cultura europea que la empapó antes de la anexión a los EE.UU. a principios del siglo XIX, y esa es, junto a la mezcla criolla, una de las razones que hace de la ciudad un destino único y muy visitado.

Antique photograph of Cotton steamer in New Orleans

Sin embargo, la ciudad siempre ha tenido problemas: corrupción política, desigualdad social y económica, delitos violentos y carencias en infraestructuras críticas. El 28 de agosto de 2005, el huracán Katrina arrasó con la ciudad en lo que fue el peor desastre natural en la historia de los EE.UU. El 80% de la ciudad quedó anegada y muchos barrios destruidos. Los daños a la propiedad ascendieron a 108.000 millones de dólares.

Tras el desastre motivado por el Katrina, se vivió una década dura y cruel, con graves consecuencias económicas y sociales. El período de recuperación posterior probó la resiliencia de una ciudad que, debido a su tamaño, disponía de recursos limitados. Esto hizo necesaria la ayuda de personas de todo el país para su reconstrucción. Muchas personas desplazadas no pudieron regresar por motivos económicos, pero otras muchas, que tenían los recursos necesarios, pusieron todo de su parte para sacar la ciudad adelante.

Existieron muchos factores institucionales que empujaron al renacimiento de Nueva Orleans. Entre otros, el gobierno, a través de la ayuda financiera del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, gastó más de 14.500 millones de dólares en infraestructura preventiva para proteger la ciudad de futuras tormentas e inundaciones. A nivel local, la ayuda también fue de capital importancia, instituciones educativas, como la universidad, y civiles, como muchos empresarios y políticos locales, ofrecieron tiempo y recursos para ayudar a las comunidades más afectadas. En el terreno económico, el sector de la construcción creció y el turismo se potenció gracias a eventos como el Mardi Gras (el carnaval) y el Jazzfest (un festival cultural de 10 días de duración).

Para Nueva Orleans ha sido una década implacable, con serias consecuencias económicas y sociales. Sin embargo, la gente continúa acudiendo a la ciudad para visitar un lugar que ofrece una experiencia única.

Después del Katrina, los golpes seguían llegando a Nueva Orleans: al menos otros tres huracanes importantes azotaron la ciudad, un devastador derrame de petróleo sacudió la región del golfo, y sufrió la gran recesión económica a partir de 2008. Una década implacable, con graves consecuencias económicas y sociales. Y pese a todos estos golpes, los turistas han continuado acudiendo a la ciudad para visitar un lugar único.

NEW ORLEANS, USA - AUGUST 25: New Orleans Streetcar Line at downtown New Orleans on August 25, 2015. The New Orleans Streetcar line began electric operation in 1893.

Hoy en día la población es un 86% menor de la que había antes del Katrina, pero sigue siendo considerada un destino turístico de primera categoría, con más de 9 millones de visitantes anuales. Se trata de un destino atractivo para muchas convenciones y conferencias, para eventos deportivos, gracias a la hospitalidad y a un sector servicios y de ocio bien establecido.

Los líderes políticos locales, ONGs y expertos mundiales han creado un plan integral para invertir en estrategias como la gestión del agua urbana, la inversión en prevención de riesgos, la creación de una cultura de conciencia ambiental y la mejora en fiabilidad de la infraestructura energética. Esta plan garantizará que la recuperación siga en marcha, ayudando a reforzar su resiliencia urbana en un plano físico, económico y político verdaderamente volátil.

Conclusiones

Lo que podemos aprender de las experiencias con estas dos ciudades es que son necesarias tanto la asistencia del Estado, como el compromiso cívico. El primero, requiere un esfuerzo de coordinación muy importante entre los diferentes estamentos, pese a la dificultad de gobernar inmersos en una crisis tan aguda. El segundo, es fundamental para recuperar la confianza de la comunidad y fortalecer los lazos sociales, estimulando el sentimiento de orgullo y aprecio por la ciudad frente a las adversidades. Además, el mercado se debe adaptar para la recuperación económica. En ambos casos, las ciudades ofrecieron todo lo que tenían a su disposición (historia, cultura y comercio local) para atraer a turistas de todo el mundo.

La economía de la experiencia ha demostrado ser un motor de crecimiento enorme

Cuando surgen desastres, ya sean ambientales o económicos, son las ciudades con ese fuerte sentido las que son capaces de recuperarse y mantenerse relevantes. El hecho de que tanto Liverpool como Nueva Orleans sean puertos es muy destacable en una época caracterizada por la desglobalización. Los puertos y las ciudades que crecen a su alrededor están fuertemente expuestos a lo que marca el comercio, algo que ya sabemos que puede cambiar con rapidez. Las ciudades portuarias realmente inteligentes tendrían que reflexionar sobre cómo se adaptarán a un mundo post-globalizado.

En Blueprint | What Drives Urban Resilience? Two Cities That Bounced Back

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