Es muy probable que, si trabajas en una oficina a tiempo completo, termines pasando más horas en ella que en tu casa. Buscamos una y otra vez la fórmula perfecta para conciliar la vida laboral con nuestro tiempo de ocio, pero la realidad es que los niveles de agotamiento se incrementan en todo el mundo, y prácticamente en cada sector. Las empresas están dándose cuenta de este problema para sus trabajadores.

Según el informe “Wellness in the Workplace“, de CBRE, el 79% de los trabajadores encuestados afirman que conciliar el trabajo con la vida familiar es una fuente de estrés, mientras que un porcentaje muy similar, el 80%, afirman que disponer de programas de bienestar en sus trabajos sería la clave para retenerlos y mantenerlos motivados para los próximos 10 años.

Muchas organizaciones tienen programas de salud y de prevención de riesgos laborales, pero muy pocas se ocupan de la salud mental de los trabajadores

A pesar de que este tema está de máxima actualidad, y tenemos conciencia de los peligros de la mala conciliación laboral, queda mucho recorrido por hacer. Como contraste evidente, este informe de la Organización Mundial de la Salud reconoce que muchas organizaciones tienen programas de salud y de prevención de riesgos laborales, pero muy pocas se ocupan de la salud mental de sus trabajadores, en el sentido del bienestar en sus puestos de trabajo. Siempre se ha hablado de los riesgos para la salud que pueden entrañar las oficinas, pero no se les ha visto nunca desde la perspectiva de convertirse en lugares gratificantes que pueden ayudar a mejorar el rendimiento de los empleados basándose en su bienestar.

Elizabeth Nelson, investigadora de la Universidad de Twente, y Wouter Oosting, director senior de estrategias y diseño del workplace en CBRE Nederland, exploraron las oportunidades para acelerar el potencial de los empleados mediante una aproximación holística a la salud en el puesto de trabajo. En un proyecto de investigación de siete meses de duración, los investigadores crearon un entorno de trabajo más saludable para los trabajadores, adaptándolo a sus necesidades desde el punto de vista mental y físico. Para descubrir los beneficios de un mejor entorno, se midió el esfuerzo mental y los niveles de energía de los empleados a diario, comparándolos con un grupo de control en un entorno de trabajo sin cambios.

La gente lo hizo mucho mejor en entornos saludables que en sus lugares de trabajo típicos. Todos estamos jugando con los niveles de energía. Si estamos cansados, vamos a la cafeína y el chocolate en lugar de salir a tomar aire fresco y el sol, e ingerir alimentos saludables y nutritivos, y agua. Los efectos positivos de estos cambios sencillos fueron muy impactantes.

 

Businesswoman doing yoga in modern office

 

De una oficina a un ‘spa de salud’

El experimento se articuló de la siguiente forma: tras dos meses de medición inicial por parte de Nelson, Oosting comenzó a cambiar los espacios de trabajo, con un enfoque diferente cada mes, incluyendo plantas, cambiando la iluminación de la oficina, ofreciendo bocadillos nutritivos en lugar de azúcar y cafeína… También introdujo otras herramientas más novedosas y relacionadas con el bienestar físico y mental, como podría ser caminar, practicar yoga en la oficina, aprender técnicas de meditación y masajes.

 

Beneficios de un entorno de trabajo más verde y activo

Las investigaciones de Nelson revelan que añadir plantas al entorno de trabajo tiene múltiples beneficios como, por ejemplo, la mejora de los dolores de cabeza, la depresión, la concentración, la autodisciplina y el estrés fisiológico. Tras un período inicial con los entornos de trabajo activos, se proporcionaron diversas herramientas para estimular la actividad física en el trabajo, algo que se conoce como estímulo de la creatividad y la productividad, y que mejora el humor y rebaja el estrés. Por ejemplo, se les proporcionaron escritorios dotados de cintas para caminar, balones medicinales, o se propusieron rutas para realizar algunas reuniones caminando.

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Maracuya smoothie with avocado, parsley, apple and banana

 

Evitar el bajón de rendimiento de la tarde

Uno de los cambios en el entorno de trabajo que mejores resultados logró fue cambiar los hábitos de los empleados a la hora de tomar un tentempié por la tarde, según Nelson. Para demostrarlo, durante una pausa para descansar a las tres de la tarde, un grupo recibió rosquillas rellenas de crema, mientras que a otro grupo se le ofrecieron batidos verdes. Tras observarlos inmediatamente después, se comprobó que el grupo de los batidos saludables estaba más concentrado, con una tasa de precisión del 91%, frente al 46% del grupo de los dulces.

 

Reducir el estrés para trabajar mejor

El estrés es algo común en los espacios de trabajo. Muchas veces basta con poner a los empleados en una situación incómoda para generar grandes cantidades de estrés, y eso es lo que puso en práctica Nelson con un grupo de control: ver su respuesta en situaciones de gran presión, como podría ser pidiendo a la gente que se promocionase frente a sus colegas, o que cantase en público. La diferencia entre las personas que afrontaban la prueba a partir de un estado de estrés previo la desempeñaron hasta un 30% peor que aquéllos empleados que venían de un entorno tranquilo, libre de estrés.

Todos los cambios estaban enfocados y diseñados para mejorar la calidad de vida de los empleados, lo que en el fondo les lleva a estar más comprometidos, concentrados y, en general, mejor en sus trabajos.

Tras siete meses de estudios sencillos, fuimos capaces de mejorar la calidad de vida y desbloquear todo el potencial humano“, comenta Oosting. “Lo que tratamos es de crear un entorno de trabajo en el que los empleados puedan hacer un trabajo mejor en menos tiempo“.

 

El cambio cultural

Una cosa es la experimentación y otra bien diferente aplicarla a la vida real, a las oficinas reales. Nelson y Oosting coinciden en afirmar que los cambios que hay que hacer en el entorno de trabajo no pueden ser cambios aislados. Es necesario realizar una aproximación holística para lograr el éxito. En muchas oficinas es necesario un cambio cultural para poder integrar todas estas rutinas en el día a día. Oosting concluye que una oficina más saludable es una estrategia ganadora para los empleados y para las compañías.

  • Es necesario tener un programa de gestión del cambio adecuado que se adapte a cada oficina, o de lo contrario no funcionará. Si estamos pidiendo a la gente que cambie su comportamiento, tenemos que ayudarles.
  • A efectos prácticos, se pierde menos gente, y se ve un mejor rendimiento por parte de los empleados, y mucha menos fatiga.

 

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Una oficina saludable lleva a una vida más sana
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